









La meliponicultura yucateca vive un momento histórico: por primera vez se puso en marcha el registro oficial de productoras y productores de miel melipona, herramienta que permitirá acceder a programas de apoyo federal, esquemas de financiamiento y procesos de certificación indispensables para llegar a mercados internacionales.
El anuncio se realizó en el marco del foro “La Meliponicultura en el Desarrollo Rural: intercambio de saberes y prácticas”, que reunió a más de 300 meliponicultores, investigadores y autoridades estatales y federales.
Con este paso, las y los meliponicultores quedan reconocidos como Unidades de Producción Pecuaria (UPP), lo que les abre las puertas a créditos blandos, capacitación y apoyos gubernamentales.
“Hasta ahora, la ausencia de un registro oficial limitaba el crecimiento de la actividad. Con esta herramienta, garantizamos que los apoyos lleguen de forma directa a las productoras y productores, fortaleciendo así la cadena de valor de la miel melipona”, afirmó el MVZ Jorge Carlos Berlín Montero, titular de la Representación de la Secretaría de Agricultura en Yucatán.
Ventana hacia el mercado global
El foro incluyó talleres, ponencias, exposiciones, mesas de negocios y estands de instituciones y organizaciones. Durante los encuentros comerciales participaron empresas exportadoras de miel apis interesadas en incorporar la miel melipona a su portafolio, lo que abre nuevas oportunidades para posicionar la miel maya como producto de excelencia en el mercado internacional.
Actualmente, 368 meliponicultores registrados en Yucatán producen alrededor de 5,700 kilos de miel al año. Aunque la cifra es menor en comparación con la apicultura convencional, su alto valor en el mercado —de hasta 1,800 pesos por kilo— la convierte en una actividad estratégica para las comunidades rurales.
Además de la miel, derivados como la cera y el propóleo ofrecen un gran potencial en sectores como el artesanal, médico y cosmético.
Tradición y futuro
Durante el evento, productoras locales subrayaron la importancia cultural y económica de esta actividad. Ediht Chan Lara, de la Asociación Holcaab en Temozón Sur, señaló:
“El alma de los antepasados está contenta hoy, porque se le hace justicia a la abeja nativa de Yucatán. Esperamos que este beneficio llegue a las comunidades donde está su hábitat, a los pequeños productores que refrendamos que existimos”.
Por su parte, Diana Mendieta, de la Asociación Conservación de Abejas Nativas S.P.R de R.L. en Chicxulub Pueblo, afirmó que este reconocimiento abre las puertas a mercados más amplios y consolida la tradición heredada de sus abuelos.
El foro contó con la participación de investigadoras como Mayra Segura Campos, directora del CICY, y representantes del Colegio de Postgraduados. En representación del gobierno estatal asistió el MVZ Walter Guadalupe Iuit Can, director de Apoyo a la Actividad Agropecuaria.
Este diálogo entre comunidades, ciencia y gobierno sienta las bases para una estrategia integral que combina saberes ancestrales mayas con innovación tecnológica, consolidando a la meliponicultura como un pilar de identidad cultural y desarrollo económico en Yucatán.



