
El Xok K’iin, en sus pronósticos para el ciclo agrícola del 2025, advirtió que sería un año de mamáancháak’, es decir, de lluvias irregulares. Tras analizar los primeros seis meses del año, esta predicción se ha confirmado en el territorio milpero peninsular.
Presencia irregular de Cháak
Como se observa en los registros compartidos (gráficos en tonos grises y azules), las lluvias han sido escasas e irregulares entre enero y abril en la mayor parte del estado de Yucatán y la región norte de Quintana Roo. A partir del 8 de mayo, se registró un alivio a la sequía con lluvias más constantes, especialmente en el centro y sur de Quintana Roo y Campeche.
Granizo y calor: señales para la milpa
En 2025, algunas localidades de Yucatán reportaron caída de granizo (báat), en su mayoría de tamaño pequeño, conocido como ixi’im báat. En la tradición milpera, este tipo de granizo tiene un significado especial, ya que indica condiciones que afectan la humedad del suelo y orientan el manejo de las semillas.
Cuando el báat es mayor en tamaño, suele ser interpretado como señal de cambios climáticos bruscos que podrían dañar los cultivos. Por ello, las comunidades consideran estos eventos como marcadores importantes para planificar siembras y prever periodos secos.
A diferencia del año pasado, cuando el báat fue más frecuente entre marzo y mayo, en 2025 su presencia fue más limitada. No obstante, las oleadas de calor sí estuvieron presentes durante poco más de un mes, desde finales de abril hasta gran parte de mayo, dejando afectaciones en la región.
Julio: mes de mamáancháak’
Julio se anunció como un mes de lluvias escasas. Para los milperos, el periodo seco comienza al amanecer del 16 de julio y concluye la noche del 25 de agosto. Como lo indicó el Xok K’iin 2025, las lluvias en este mes fueron muy localizadas, lo cual afectó directamente la siembra de milpa (ichkool).
Al finalizar julio, se observan ligeros cambios en el comportamiento del clima, incluyendo señales del movimiento de un chak’iik’al’ (fenómeno atmosférico ligado a lluvias), aunque sin precipitaciones abundantes. Esto podría repetir lo ocurrido a finales de junio, cuando su paso dejó más humedad en el sur del Mayab.
Cielos rojizos y arenas del Sahara
Durante las últimas semanas, se ha hecho evidente la presencia del cháakniken Ka’an, o cielos semirrojos al amanecer y al atardecer, provocados por las altas concentraciones de polvo del Sahara. Estas señales del cielo, reconocidas por las comunidades, también forman parte del seguimiento milpero al comportamiento climático.
El Colectivo Xook K’iin agradece a todas las comunidades por compartir sus registros y observaciones, fundamentales para la interpretación del Xok K’iin y para el fortalecimiento del conocimiento ancestral.



