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El índice de acoso escolar es bastante alto en Yucatán

Yucatecos “buleadores” desde chiquillos

Un estudio realizado por la Facultad de Psicología de la UADY arroja que si bien en Yucatán es bajo el porcentaje de violencia física que se registra en alumnos de nivel primaria, en materia de burlas y de discriminación es muy alto.

La investigadora Sally Vanegas Romero explicó en su ponencia, “Abordaje clínico del acoso escolar y sus variables asociadas” que los alumnos que generan la violencia también sufren de problemas del orden psicológico inclusive de depresión que requieren de atención para evitar que se reflejen en abusos en contra de sus compañeros de salón.

-El acoso escolar es un tema que estamos trabajando desde hace cuatro o cinco años, en un principio con adolescentes y ahora presentamos los resultados de la investigación que hicimos con 2 mil 850 niños de sexto grado de primaria de 36 escuelas públicas y privadas, de los cuales se hizo una intervención clínica en la que participaron 66 alumnos, explicó.

En su participación en el III Foro del Posgrado Institucional en Ciencias de la Salud, la especialista dijo que ahora se pretende que este tipo de acciones pueda trascender y llegar a un número mayor de niños para darles terapia individual.

Del total de la muestra estudiada, resulto que el 37 por ciento de los niños en algún momento durante su estancia en las escuelas se sienten intimidados, sea por burla, pelea o agresión.

También explica que muchos niños son excluidos de los grupos de estudio o de juego, o en su caso no los invitan a las fiestas de sus compañeritos, lo que también es una manera de ocasionar un daño psicológico.

Advirtió que para que exista un acosador debe existir un acosado que lo permite, ya que en lugar de hacer frente al problema se retraen y lloran, mostrando su debilidad lo que aprovecha el agresor que también tiene rasgos depresivos, a veces de mal manejo de la ira, que tiene problemas familiares o que proviene de hogares disfuncionales y que al fastidiar al otro encuentra gratificación.

En la investigación, refirió que no hubo diferencias entre niños y niñas, son acosados o acosadores por igual, aunque en el caso de los niños, estos tienden a ser más violentos, más de empujados y golpes, mientras que en las niñas es más de exclusión social o burlas por apodos.

Ante esto dijo que el papel de los padres de familia para atacar el problema es fundamental, porque hay que enseñar a los chicos desde la casa a que estas cosas no deben ocurrir y que deben ser solidarios y empáticos con sus compañeros.

-Parte de lo que trabajamos con estos 66 niños fue ponerlos en el lugar del otro, y es increíble ver como el acosador justifica su actuar diciendo que la otra persona se lo merece, hay que enseñarles que no debe ser así, -recalcó.

Los resultados fueron muy significativos en todos los niños participantes, que se atendieron en 22 sesiones terapéuticas que los llevaron a experimentar un cambio en su pensamiento, actitud y emociones.

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